martes, 14 de febrero de 2012

Tu penúltima canción.


                                Son sueños que volaban
                                        como trozos de papel 
                                        rotos en mil pedazos,
                                        hasta que la carretera
                                        los empapó de realidad…
                                        porque ningún sueño
                                        está hecho para andar.

                                        Con la luna de testigo
                                        del sollozo del doncel
                                        celoso, vencido, cansado
                                        de buscar a su doncella
                                        oculta en la oscuridad…
                                        porque hay sueños que
                                        es mejor nunca soñar.

                                        Y la brisa del olvido se
                                        despojó de aquel clavel
                                        sobre el pozo del pasado,
                                        entre lágrimas sinceras
                                        y suspiros de piedad…
                                        porque un sueño
                                        es muy difícil de olvidar.

                                        Y la bruma de la duda
                                        como esbozo del pincel
                                        cojo entre sus trazos,
                                        pinceladas que flaquean
                                        y que ocultan la verdad…
                                        porque hay sueños que
                                        es mejor nunca pintar.

                                        Y el velero del recuerdo
                                        retozó y el timonel
                                        recibió sus astillazos,
                                        que peligro las quimeras
                                        que pululan por el mar…
                                        porque hay sueños
                                        que te hacen naufragar.

                                        Y la guerra de la vida
                                        la perdió mi coronel
                                        que murió por los balazos,
                                        que salió de las trincheras
                                        y no supo disparar…
                                        Y es que hay sueños
                                        que no dudan en matar.

martes, 7 de febrero de 2012

Suspiros de febrero.

Yo suspiro porque vivo entre suspiros,
porque lloro cuando tengo que olvidar
que mi vida ha perdido su sentido
al saber que nunca volverás.
Yo suspiro porque suelo suspirar…
y porque todo lo que pido
le queda grande a la eternidad,
y lo que pida mi suspiro no lo digo
porque no te va a gustar.
Yo suspiro porque suelo suspirar…
y lo hago porque se que lo que escribo
son palabras encharcadas de piedad,
porque la partida del amor contra el olvido
se juega en casa del azar…

Yo suspiro porque necesito suspirar.

"Suelo soñar que hago el payaso como un mono
cuando tengo que luchar y convertirme en un gorila"

sábado, 4 de febrero de 2012

Yo canto mirando al espejo

Soy
el rey de la sonrisa
con mi lágrima
a la espalda,
que crece
cuando agrandan
las ganas de llorar;
el payaso de la risa
que pierde su reloj
bajo las faldas
y perece
cuando se para
la hora de soñar.
Soy yo,
ni más ni menos,
el cretino más cretino
de toda la ciudad.


"Pregúntale al tiempo a ver si se acuerda de mí"

viernes, 27 de enero de 2012

El castigo de una noche más

Algunas noches, cuando el silencio adormecía sus ganas de seguir tirando, podía escuchar el murmullo que dejaba tras de si la pequeña colonia de ratas que patrullaba las cloacas de su soledad. Las escuchaba corretear de un lado para otro en busca de cualquier pedazo de mierda que pudiese ser amarillo y con olor a queso, y sufría hasta el amanecer el repiqueteo de sus escurridizas patas, sudando cada minuto al compás de aquella perversa marcha militar que parecía no tener fin. Pero en otras ocasiones, cuando acechaba la suerte, aquella tortura pasaba inadvertida bajo los desgarrados rugidos de un corazón hambriento.

“Cuando el alma necesita un cuerpo que acariciar”

viernes, 20 de enero de 2012

Elemental.

Cuando me atreví a visitar a mi amigo el señor Sherlock Holmes, cierto día de otoño del verano pasado, me lo encontré desnudo sobre una pila de noticiarios, sosteniendo entre los dedos de su mano izquierda aquella pipa de brezo que reservaba para ocasiones especiales, mientras en la diestra resplandecía un voluminoso reloj de plata con detalles gravados en oro blanco. Iba ya a retirarme, disculpándome por mi entrometimiento, cuando me hizo entrar bruscamente de un tirón y cerró la puerta a mis espaldas.
    -Llega justo a tiempo querido doctor, de sobra sé que usted participa de mi afición a todo lo que es raro y por ello va a ser testigo de como voy a resolver un enigma que lleva acosando a mi intelecto un par de horas. Y todo reside en este reloj… una pieza que a simple vista no entraña ningún secreto, ¿no es así?, algo repulsivamente normal. Pero si observa minuciosamente se dará cuenta que algo no encaja, fíjese, ¿ve los pequeños surcos junto a la cadena?, demasiado irregulares para ser detalles del gravado, es obvio que el portador ha de ser un varón de pelo oscuro, soltero y con mucho ingenio. – Me miró con indiferencia y luego aspiró una prolongada y relajante bocanada de humo antes de persistir con su dictamen- Haga el favor de acomodarse, mi estimado colega, por que llega el momento de profundizar en nuestra investigación. Si contempla con detenimiento podrá percatarse de que se la ha pasado a simple vista una serie de huellas que han quedado marcadas en el dorso de la cubierta y, aunque cada una en sí misma no nos puede facilitar ningún dato relevante sobre su dueño, en su conjunto nos desvela la postura con la que el posible propietario lo sujetaba para ver la hora. ¡Ajá!, y ha sido esta particularidad la que me ha resultado sumamente misteriosa y a la vez me ha llevado a descubrir el fondo de la cuestión… ¿No se da cuenta Watson? Este reloj es mío.

“¿Que ha sido hoy, morfina o cocaína?”

miércoles, 4 de enero de 2012

El ángel le arrojó al infierno


Ya había perdido la batalla contra el alcohol cuando olisqueó el perfume que la madrugada dejó tras sus pasos, con la hora de dormir pisándole los talones y el beso que nunca ocurrió a punto de no suceder jamás. Y cayó, como si el agujero que se había abierto bajo él no tuviese final, ahogándose en la impotencia que manó de entre los poros de su piel al ver que la luz que reinaba sobre su cabeza se hacía más y más pequeña a medida que se adentraba en la profundidad de aquel abismo, cayó mientras las sombras le enredaban los brazos y cayó cuando las oscuridad le arrancó las piernas, es más, lo estuvo haciendo mucho después de llegar a casa y quedarse dormido pensando en ella, él siguió cayendo hasta el fin de sus días.


“Nuestras almas son dos versos que se rozan”

jueves, 29 de diciembre de 2011

Yo morí en Otoño


Yo morí en otoño cuando el invierno asoló
Las praderas de mis entrañas
Y el rencor tejió su tela de araña en flor,
Yo morí en otoño cuando fui uno en vez de dos.

Yo morí en otoño con la manta de cristal
Que congeló mi corazón,
Con su adiós como puñal, yo morí en otoño
Asesinado sin piedad por el amor.

Yo morí en otoño cuando cayó la última hoja
Y se marchó la única flor,
Con el frío entre los huesos y el sabor del resquemor,
Yo morí en otoño entre castaños y dolor.



"Yo haré un reino
donde el amor será rey,
donde el amor sera ley,
donde tú serás reina"             (Jacques Brel)