sábado, 14 de marzo de 2020

¡Choca esos quince colega!




Vuela alto, pajarito, vuela alto
y muéstranos tu abolengo norteño,
pajarito, que los peros sean quizás,
con tramontana, poniente
o viento cierzo,
vuela alto y no dejes de volar.

Vuela alto, pajarito, vuela alto,
que el miedo se disipe con empeño,
pajarito, jamás dejes de soñar,
del aire y de su aliento
tú eres dueño
así que vuela alto sin mirar atrás.

Vuela alto, pajarito, vuela alto
y si el quiero pierde contra el puedo,
pajarito, no te rindas sin luchar,
no existe lamento,
tristeza o ceño,
cuando vuelas alto solo hay paz.

Vuela alto, pajarito, vuela alto
y si el cielo se te queda muy pequeño,
pajarito, nunca dejes de volar,
que te impulse el viento
hacia tus sueños
mientras vuelas alto sobre el mar.

jueves, 14 de marzo de 2019

¡Choca esos catorce colega!

 


Condenados a quererla sin remedio
por culpa de la sangre que nos riega,
esclavos de ese amor que solo ciega
con la luz de una estrella del invierno;


Abatidos por la sonrisa que nos lega,
que subyaga con fulgor y sin criterio,
siervos de esa patria que es su imperio,
somos quienes enarbolan su bandera.
 
Somos por la claridad de su destello,
somos por estar siempre a su vera,
somos hombres, soberanos y plebeyos,


somos hidalgos de nuestra Dulcinea,
somos música, prosa, somos verso,
pero nunca somos si no es ella.
 

miércoles, 14 de marzo de 2018

¡Choca esos trece colega!

 



Colega de aventuras, compañera singular,
caudillo de mi imperio y, si mi apuras,
dulcinea de mi hogar.

Coca-Cola en el desierto, guerra y paz,
capitana de mis naves, no te miento,
bucanera de ultra mar.

Inseparable camarada, amiga sin igual,
siempre loca, es que es Losada 
y esto es lo normal.

Asesora de mi suerte, cómplice sin par,
bribona, transgresora e inocente,
siempre diligente y capaz.

Adjunta en travesuras, enemiga de chivar,
hija del invierno, aunque aúna
la primavera por llegar.

Emperatriz del disimulo, vaga, aunque tenaz,
reina de corazones, con ojos oscuros,
lista, pequeña y colosal.

Ama de su destino, heraldo de la bondad,
señora de mis amores, y esto te digo:
trece años es su edad.

Libre y soberana, íntegra y cabal,
si aún no lo sabes, es mi hermana
y es lo más.



martes, 14 de marzo de 2017

¡Choca esos doce colega!



No es breve su sonrisa y es dulce su mirada
que se sucede de una punzada al corazón,
es suave y relajada, un regalo y una flor,
orgullo de un hermano de su hermana,
cuando a veces ella es el mayor
y yo la enana.

lunes, 14 de marzo de 2016

¡Choca esos once colega!


Se hace grande mi Enana, se hace grande,
vas creciendo fugaz, hermosa flor,
porque verso a verso, instante a instante,
once años han pasado corazón;

Once años aguantando a dos pesados,
una hermana a la que poder admirar,
con la mejor madre, que te ha tocado,
y un padre que te quiere cantidad. 

Se hace grande mi Enana, se hace grande,
has dejado mi inglés ya muy atrás
caminando con pasos de gigante,

sorprendiendo con "abrezos" de verdad,
te haces grande capulla, muy, muy grande,
y te quiero, te quiero sin parar.

sábado, 14 de marzo de 2015

¡Choca esos diez colega!


De aquella flor, víspera de la primavera, emergieron diez pétalos rebosantes de color, cada cual de un aroma distinto, especial, que integrados bien en su amalgama creaban aquel perfume identificador, probablemente del mismo olor que la alegría; brotaron con la firmeza del invierno y se embellecieron con el esplendor de la primavera, empapándose de su encanto. Aquellos pétalos te sonreían cuando les mirabas, como si el viento estimulase la corola configurando la silueta de un gesto, la sonrisa de una niña, y era en ese preciso instante cuando el frío dejaba de ser frío y las nubes grises ya no sabían llorar, porque aquella rosa, víspera de la primavera, afloraba en invierno y florecía ante mis ojos.

PD: El año que viene empezamos con los pies.

viernes, 14 de marzo de 2014

¡Choca esos nueve colega!


Nueve rosas invernales se envalentonaron con los años
anegando de color la cruda silueta del paisaje,
hendiendo con sus pétalos la espesura de mi alma
hilvanada por la misma aguja que tejió las fibras de sus tallos
hábilmente acaudillados por los dedos de mi madre.