jueves, 14 de marzo de 2013

¡Choca esos ocho colega!


Ocho inviernos de saludos de colega,
nueve meses que se han hecho casi cien,
varios años de castillos y princesas
y otros tantos que no suenan tan bien.

Ocho años de sonrisas de muñeca
es el tiempo aprendiendo del mejor,
doble guiño entre mi frase, y mi receta
es que rías y que llores como yo;

que te leas y releas mil novelas
y que escribas con pasión en el papel
todo aquello que imagines o que veas,
lo que sea con tal de aprender;

que te escapes cuando puedas del peligro,
que luches firmemente ante el temor,
y que el amor, que no es suplicio,
si es suplicio, olvídalo.

Ocho años con tu canto de sirena,
mil motivos que me hacen naufragar
en tu abrazo que, siendo pequeña,
es mucho más grande que todo el mar.

miércoles, 23 de enero de 2013

Rosa blanca de papel



Es la historia de aquel preso condenado
por ser presa de unos labios de mujer,
esclavo de la culpa y del pasado
tan presente para él
se fugó por la mañana bien temprano,
con un ramo, rosas blancas de papel,
por un vasto túnel escarbado
con siete lágrimas de tonel,
sorteó la vigilancia
y se fue.

En la celda hubo esta nota
Postrada ante mis pies.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Suspiraba, suspirando y suspirar.



El dulce aroma de lo conocido era
un perfume todavía por conocer
y el tiempo, mi auténtico enemigo,
confesó ante mí que el olvido era
el suspiro de aquella mentira
que un día se había inventado él;

Con aquel axioma compartido
de que el único culpable fui yo,
el ampo desgastado en mi apellido
por la plomiza culpa que ha asido
el hilo desflecado de aquello que,
aunque ya acabado, nunca terminó.

Y con las bromas que gasta el olvido
aprendí lo difícil que resulta respirar
cuando se es olvidado, sustituido…
y en compañía de mis aullidos,
desvalidos, acometía contra el silencio
que exhalabas por las noches, Soledad.

martes, 11 de diciembre de 2012

Pero siempre existe un quizá.



¿Muchas cosas que yo digo son mentira
y otras tantas no parecen ser verdad,
o sólo un medio de ellas son mi ruina?
Imagínese lo que puede ser la otra mitad.

¿Serán engaño las palabras que yo diga
por que quiero y no lo puedo remediar,
o tal vez mintiendo no existan las heridas
y quizá vale más prevenir que lamentar?

Y la duda es si miento o estoy mintiendo
por que le quiero engañar, o si sufro
simplemente por mi embuste y falsedad;

Puede ser, y no lo invento, que me ría
sin parar, porque usted nunca sabrá
que es mentira y que es verdad.

martes, 27 de noviembre de 2012

El esclavo de un porqué abogó por un quizá.



El amor fue mi despido, y de mendigo
desfilaba por las calles del pasado,
buscando algo parecido o quizá
en busca de lo que ya había terminado.

Tantos años de suspiros, escupidos
por mis sueños ya logrados,
empapaban con vinagre y vino
las heridas de un amor anestesiado.

Y la verdad es que la cura
se ocultaba en la mentira
que mi cabeza rondaba:

que quizás no me quería
porque yo, otro tal vez,
no significaba nada.

lunes, 8 de octubre de 2012

Sonreí en Otoño.



Este baile de otoño sobre el crujido de las hojas secas
es el suspiro de ese verano difícil de olvidar,
son palabras de amor en cada esquina
susurrando nuestra historia
ante el descuido del destino
que no la quiere terminar.

Esas hojas de otoño son aquellas dudas que enterré
entre querellas en lo más hondo del pantano,
es el recuerdo de alguna que otra mujer,
olvidadas sin ellas saber
que son olvidadas
de antemano.

Estos versos de otoño, sentido de un amor a ciegas,
es un te quiero bajo un faro sobre el mar,
son las letras que sanan tus heridas,
es la mano que limpia
el aliento del tiempo
del cristal.

Esta sonrisa de niño es la única muda que encontré
entre plumas desgastadas con deseos recatados,
narices de payaso y lágrimas de ayer
escondidas sin querer
en lo más profundo
del armario.

lunes, 1 de octubre de 2012

Lo bueno de estos sueños es que puedes despertar



He soñado que perdía ante el sabor de una mentira
que hacía daño de verdad,
donde el mundo era un lugar entre dos muros
azotados por un mar
eterno y caprichoso,
bautizado Soledad.

He soñado que lloraba al despertarme
sucumbido por mis ganas de soñar,
he soñado que tú ya no estabas
y que yo dejaría de estar.