Si hoy fuera la hora de confesar todas las cosas no lo haría con la frase de siempre. Reneguemos de la cursilería y escupámosla con toda nuestra fuerza ya que por lo visto, como bien se ha podido comprobar, no da fortuna, y dejémoslo todo en manos de un “atrévete de una maldita vez”. Atrévete a olvidar lo que hay que olvidar y recuerda que siempre hay alguien que merece la pena. Échale un par y seca todas esas lágrimas que empañan la hermosura de tus rasgos, tíralas al fuego junto a esos malditos sentimientos que nada tienen que ver conmigo y, entonces, en vez de conformarme con un podría ocurrir, volaría todo lo alto que se puede volar y arrancaría ese pedazo de cielo que te pertenece.
lunes, 26 de diciembre de 2011
domingo, 25 de diciembre de 2011
"No serás viejo mientras tengas el Blues"
Su pie izquierdo fue el que comenzó con aquella danza del diablo, ¡oh, Dios sabe que aquel muchacho tenía talento!, poco a poco, acompañando el tambor de una percusión que iba marcando el compás de sus pensamientos y allanando el terreno a un punteo de guitarra que le mordió la espina dorsal. Así que cerró los ojos y sintió como cada uno de aquellos instrumentos invadía sus entrañas eliminando cualquier rastro de recuerdo, hasta los más salvajes que intentaban escapar por los pelos de punta de su piel, pero tenía un aprecio especial a las trompetas de aquel blues que le abrieron el portalón de un mundo en donde solo existía la música. Cuando se quiso dar cuenta, sus rodillas se habían sumado a la juerga y ya nadie le pudo parar.
Luego llegó el soul del maestro.
viernes, 4 de noviembre de 2011
¡Ponte la peluca ya!
Se despertó con una reluciente y ensayada sonrisa mientras se colaban por la ventana del noveno los chillidos de la humanidad, el fin de los tiempos agonizando en las calles, sangre, dolor y miedo, mucho, mucho miedo. Pero sabía que nada podía hacer él por todos aquellos incautos, y menos cuando no había hecho nada por nadie en toda su puñetera existencia. Infelices estúpidos, escapando despavoridos entres los cadáveres y el fuego como si de esa manera pudiesen burlar a su propio destino, arrancando cada segundo de vida y dejándose las uñas en el intento, sudando para morir sudados. Y entre la estupidez y los gritos, en el bar de la esquina, siete jinetes con una botella de whisky apostaban cabelleras. Pero él estaba muy tranquillo, seguro de que nadie sería capaz de encontrarlo, escondido debajo de su cama.
“Dentro de cien años todos igual:
sin pelo, sin dientes, sin carne quizá.
Será muy gracioso, tú no lo verás.”
martes, 18 de octubre de 2011
Mejor que estúpido: gilipollas.
Que estúpido podía llegar a resultar aquel tipo sin proponérselo con antelación. ¡Madre mía!, la primera vez que oí hablar de él me atraganté con mi propia carcajada, una de esas que no te permiten respirar, en la segunda aún estaba llorando de risa por la primera, y a la tercera me di cuenta que hablaban de mí.
viernes, 14 de octubre de 2011
"Fontan" e Isolda
Podía sentir el escozor de unas uñas desgarrando su piel, como la prolongación de unos brazos que deseasen atravesarle las entrañas para rescatar todos los secretos guarecidos tras la impenetrable fortaleza en la que se había transformado su corazón a lo largo de las abominables noches que lo escoltaron, para luego tirarlos a la basura o quemarlos en la hoguera más cercana. Y un poco más profundo escuchaba la alarma de seguridad que instaló para dejar de sufrir, el grito de peligro que quebrantaba los pilares del palacio en el que se había asentado su Pepito Grillo particular.
¡Duda!
I: ¿No podían ser los brazos de su propia conciencia, precisamente, rogando un intento de supervivencia por su parte: Una verdadera táctica para olvidar?
V: No, no podía ser, eran las cervezas que se había tomado.
miércoles, 12 de octubre de 2011
De paseo por gotan.
Faltaban cuatro días para luna llena cuando aquellos tipos decidieron iniciar su metamorfosis. Dio igual el color de las capas, la máscara o el antifaz, ser Batman o Robin; el objetivo había quedado muy claro: beber hasta que saliera el Sol y regresar haciendo eses a la batcueva. Un remedio para dos amigos que necesitaban desempolvar sus corazones carcomidos por las polillas en las que se había transformado la imposibilidad de sus ambiciones, por las mentiras que avivaron el rencor de unos chicos que se merecían el mundo entero. Una solución de vida o muerte.
Así que allí se reencontraron, dándole de merendar a una amistad que necesitaba crecer, ya que si uno caía el otro se tiraba al suelo por acompañarlo, y para hacer el mal, que siempre viene bien.
“Camarero ponga un vodka a Rafita Perestroika”
miércoles, 5 de octubre de 2011
Pisando fuerte.
Todos y cada uno de aquellos hombres tenían que tener algo muy presente, a pesar de la inmortalidad que destilaba el recuerdo de unas victorias y unas derrotas inundadas por la desesperación y la lluvia, de sus años dedicados al equipo, del sudor derramado estación tras estación, de sus lesiones, sus heridas y sus cicatrices en forma de laurel, de la mayúscula de algunos de sus placajes y de todas las carreras en el minuto definitivo que llevaban tras sus espaldas, de sus ensayos sin ensayar con tiempo, de sus últimos esfuerzos en la melé cuando solo se deseaba besar la hierva, del daño mitigado con el sabor de los golpes y de la adrenalina, de los pases y las recepciones imposibles, de las charlas que les habían formado como personas antes y después de cada partido nutriendo la espiritualidad de un juego sufrido y caballeresco, fomentando una manera de vivir inigualable. Pese a lo que vivieron por un deporte, que siempre fue algo más, debían apuntarse una cosa en la palma de la mano: aquel chico tenía muchas ganas de hacer algo con su vida, ese tipo quería jugar al Rugby.
Las miradas, las muecas y las sonrisas rebosantes de experiencia no iban a romper sus esperanzas.
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