viernes, 8 de abril de 2011

¡Locos de remate!


Aquel tipo estaba loco, y aunque no se supiera con certeza, era con certeza como lo aseguraban los demás, y eso, desde que el mundo era una auténtica mierda, era lo único que bastaba para irritarle, insultarle y criticar cualquiera de sus “alocadas” conversaciones, que en más de alguna ocasión eran “cuantísimo” más productivas que cualquiera de las que todos aquellos agricultores de la estupidez pudiesen cultivar en su abundante parcela de la ignorancia. Y por ello se le convertía en un paria de una sociedad infanticida, maestra del cinismo, en un hereje ante el dogmatismo fanático que pululaba por aquellos universos paralelos que debían ser las mentes, rebosantes de prejuicios, de todos aquellos imbéciles sin perdón; en un culpable sin culpa.

Aquel tipo estaba loco, tanto que a todo el mundo le dio por imitarle.

martes, 5 de abril de 2011

A duras penas.

Bajo la gélida mirada de aquellos barrotes aún le quedaba tiempo para mermar su espíritu con pequeñas estupideces vestidas de mujer, que eran, en menor medida, simples lápices de colores con los que pasar el tiempo emborronando la gama de grises que teñían el muro de su prisión. Por el día parecía olvidar todo aquello que lo desmotivaba, dejándose acariciar por los fugaces rayos de luz que se paseaban a duras penas por la estancia, y de la mano de estos, guarecido entre su compañía, esperaba y esperaba. Esperaba hasta la noche, donde la mirada de aquellos ojos, acechando tras las estrellas, le obligaban a quemar lo que el día había sembrado, a romper lo que otras habían escrito y a querer lo que nunca había querido.

Convirtiendo la soledad de cada noche en su pan de cada día.

viernes, 1 de abril de 2011

Cantando y cantando


Contaba y contaba
La lunática del amor
Contaba y cantaba
Sedienta de dolor.

Contaba en primavera
Acercándose el calor,
Contaba y cantaba
Triste y sin razón.

Por la cuerda de su locura
Desfilaba sin pudor,
Con pasión y sin cordura,
La lunática del amor.



martes, 29 de marzo de 2011

A punta de pistola



Y pasaron sus momentos
de cruces de miradas,
del capricho del azar
con sus juegos de palabras.

Y volaron de la mano
entre secretos y suspiros,
volaron y volaron
directos al delirio.

Mirando a su pasado
sellaron su futuro,
firmando un pacto de amor,
amor del más oscuro.

Perdió su corazón
a punta de pistola,
perdió su corazón
cuando conoció Barcelona.

miércoles, 23 de marzo de 2011

"Sigo siendo el rey..."

El error fue mi orgullo, Ella mi debilidad rota;
las oportunidades no son para jugar
a los cantos rodados del destino,
creyéndote el más hábil de los capullos
sin saber que eres el rey de los idiotas.

lunes, 14 de marzo de 2011

¡Choca esos seis colega!


Un buen día se instaló con la firme idea de no largarse jamás. Sus intenciones eran muy claras: inundarnos con la fantasía de sus ojos, divertirnos con su rutilante sonrisa, deslumbrarnos con su curioso ingenio, encapricharnos con su alegre atención, enfadarnos con sus tenues defectos, sorprendernos con sus magníficas virtudes… enseñarnos a ver el mundo desde su menuda perspectiva.

viernes, 11 de marzo de 2011

Contesta a mi silencio.


Era tan peripatética su actitud que aún persistía en él la absurda idea de que todo aquello había sido un regalo pagado de su bolsillo, que él no era más que el idiota que lo había echado todo a perder. Aún se sumergía en la ignorancia que lo procesaba, buceando entre la esperanza que por aquellos tiempos se paseaba con la silueta de una sanguijuela “rápida y mortal”, sucia y devastadora. Se creía ciegamente capaz de arramplar con todos aquellos papeles llenos de números y “espléndidos” recuerdos, solo para hacerse paso entre un camino más bullicioso de lo que nunca él podría llegar a imaginar. Era un completo idiota, pero desafortunadamente esto era lo único que lo mantenía vivo.

Hubiera pagado por aprender a contar por encima del seis.